NOTICIAS SOBRE MARSELLA Y LOS MARSELLESES


Sábado, 21 de mayo de 2016


CABALGATA DE MUJERES EN MARSELLA

Aquí tenéis un pequeño vídeo de la  Cabalgata de mujeres en Marsella, mayo 2016. Esperamos que os guste.


Llegando al parque delante de la Casa de la Cultura.











































































































































































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Sábado, 26 de marzo de 2016


SEMANA SANTA, Marsella y España, 2016





















Puedes ver un vídeo de Marsella pinchando abajo o con Facebook abierto en el siguiente enlace: Procesión del Prendimiento, Marsella. Mario Iván Díaz.

Procesión del Prendimiento, Marsella. Mario Iván Díaz

Vídeo del Via crucis de Marsella de Facebook, pincha aquí: Facebook, Diana María Acevedo.

Via crucis de Marsella. Diana María Acevedo
















Fotos de Facebook de Diana María Acevedo, Laura Camila Bedoya y Alcaldía.










Semana Santa, Marsella. Emilio Rojas Herrera



Algunas reseñas a la Semana Santa española



Hay ballet clásico, baile flamenco, bachata, salsa, pero también hay más bailes, este es uno, el de JESÚS NAZARENO DEL PERDÓN.
Puedes ver un vídeo espectacular, solo tienes que pinchar aquí (con Facebook abierto): JESÚS NAZARENO DEL PERDÓN EN TRIBUNA DE LOS POBRES Hermandad Nueva Esperanza. Semana Santa, Málaga 2016. España.


Vídeo de la Semana Santa malagueña, La Legión en la calle Granada, pincha aquí (con Facebook abierto): Semana Santa malagueña, la Legión.


Puedes ver un vídeo de este tiempo en el que estamos, de Semana Santa, presta atención a cada palabra, a cada verso. Pincha abajo sobre el vídeo o aquí para verlo más grande (con Facebook abierto): Serrat - La Saeta (poema de Antonio Machado):


Dijo una voz popular:
«¿Quién me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?»

Antonio Machado:
¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!




DOMINGO DE RESURRECCIÓN

Veamos brévemente mediante un sencillo ejercicio de observación y lectura, en unos cuadros y en los evangelios, la Resurrección de Cristo.



Las palabras en versos y poemas son una esplendida forma de acercarse a la Semana Santa:


Estos días, seas niño o adulto, son de un sabor distinto y siempre dan paso a un día nuevo. El nuestro es de canto y poemas escritos con carreras, pases, dribling y palabras narradas con un balón.


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Domingo, 20 de marzo de 2016

Personajes del Proceso Verde de Marsella.
Artículo publicado en Marsella al día del 19 de marzo de 2016.
Carlos Arturo López Ángel.

Los ecologistas. 

El Municipio Verde es el resultado de un proceso que tiene historias para contar. Hoy, los personajes son tres ecologistas que ya no están, pero que marcaron una huella profunda e indeleble. 


Don Tomás Issa fue el maestro de maestros. Inculcó desde el Instituto Estrada el amor por la ciencia y la naturaleza. Son inolvidables sus clases de biología en la montaña de don Berna, en el Chiflón y en Combia. Educó varias generaciones. Fueron discípulos suyos quienes en 1974 arrancaron con el Proceso Verde, y ya retirado los acompañó en las lides ambientales. Presidió los municipios verdes de Colombia, e hizo de jardinero cuidando las hortensias en el parque, que deberían ser sembradas de nuevo en su memoria.




El biólogo Jorge Iván Henao hizo parte del proceso desde sus comienzos, como miembro del Centro de Observaciones Ecológicas (COE). Fue director del Jardín Botánico. Escribió varios libros sobre materias ambientales. En 2012, como presidente del Concejo, lideró la resiembra de palmas en la plaza con la ayuda de instituciones y personas cívicas. Presentó el Acuerdo para la creación de la Reserva del Turpial, que hoy reviven varios concejales. Su partida prematura fue una dolorosa pérdida, pues era un entusiasta y un generador de ideas y proyectos.



Don Manuel Salazar –Manuel Semilla- con su vocación de sembrador de árboles transformó un cafetal en un bosque, empeño que tuvo un desenlace providencial. En 1989 recibió el premio “Global 500” de la ONU, considerado como el “Nobel Ambiental”. Y en 1990 fue elegido como el primer alcalde verde de Colombia. Su presencia en la Alcaldía y los logros ambientales de Marsella desataron la primera oleada de turismo. Recibió varios reconocimientos nacionales y fue centro de atención de los medios de comunicación. Se convirtió en maestro y mensajero de la ecología. Sus días terminaron en Grecia-Costa Rica en donde era admirado y respetado. Sus cenizas nutren las raíces de un árbol.



Para no olvidarlos, don Tomás tiene su monumento, don Manuel tiene su parque del árbol, y Jorge Iván tendrá su reserva para el turpial. Ellos y otros ecologistas que siguen en la lucha hicieron y siguen haciendo historia. Fueron unos visionarios que hace cuarenta años se adelantaron con sus acciones en la mitigación del cambio climático y en la defensa del agua. 
El mejor homenaje que podemos hacerles es que Marsella sea por siempre el Municipio Verde.

Carlos Arturo López Ángel


Don Manuel Salazar.



Manuel Semilla es el plantador y sembrador de lluvia y alma que ahora vive en Costa Rica.
Sus raíces sacras destierran la hierba mala, su voz acaricia montes y a cada árbol nuevo en sus raíces.
Persiguió las mil palabras y los rumores de los convites marselleses, cuando la gente plantó su floresta en la cuenca de la quebrada La Nona, y todo el pueblo se movilizó a comprar el bono del agua y a generar la zona de reserva forestal, por iniciativa de liderazgos jóvenes: Carlos Arturo, Don Tomás y otros, ya don Manuel Semilla tenía su bosque plantado en Altamira.
Era un duende entre su bosque porque siguió esas cruzadas, ahora también en San Miguel de Grecia -Costa Rica-, describe cada árbol con palabra clara y sonora hasta el parto fiero de sus semillas, señala un germen verde, humilde, agreste, que nace lento como es el camino y la vida en Marsella, por eso atrae las voces nuevas.

( Guillermo Gamba L.)




Sembrar un árbol cada Día. Un homenaje a don Manuel Salazar

OSC (Organizción Sentido Común) dedica parte de sus esfuerzos a buscar personas inspiradoras que evidencien esa relación transformadora entre el individuo, los otros y el mundo (humanidad). OSC recuperó la historia de don Manuel Salazar, campesino colombiano que eligió “sembrar —al menos— un árbol cada día”. Esta acción cotidiana y surgida de una consciencia de responsabilidad individual, le valió reconocimientos locales, nacionales e internacionales.


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Jueves, 17 de marzo, 2016



Dos mujeres nos dan ejemplo con sus palabras, Yolanda y Adriana:

En su columna para El Tiempo del, lunes 16 de marzo de 2015, Yolanda Reyes escribió:

Lo niños tienen orejas

En una entrevista titulada ‘Libros contra cadáveres’ (Semana, 15 de marzo), Adriana Grisales, la bibliotecaria de Marsella (Risaralda), dice que las tabletas y los computadores donados por la Fundación Gates y Mincultura ayudarán a sus niños a seguir construyendo memoria con fotos y videos. “Las imágenes que uno ve de niño no se borran y la lectura no puede hacer nada para cambiar eso –dice al mencionar los cadáveres que bajaban por el río Cauca, con los que crecieron los lectores de sus veredas–, pero procuro que (…) sepan que también hay cosas buenas en la vida”. En ese punto, Semana le pregunta: “¿Ellos entienden eso?”.

Aunque la pregunta produce indignación pedagógica y periodística, ilustra una concepción de infancia bastante generalizada, según la cual los niños no tienen orejas ni ojos –ni cerebro, al parecer– y hacen parte de una tribu foránea que no vivió en Colombia durante estas décadas de guerra y que tampoco está expuesta a los problemas o a los duelos que son parte de la vida. Cuando les pregunto a los adultos víctima de la violencia o de otras situaciones dolorosas cómo hablan con sus hijos sobre lo ocurrido, la reacción más frecuente es hacer la contrapregunta de Semana: ¿acaso, ellos entienden?, seguida de otras frases del tipo “no habían nacido o estaban muy chiquitos”. A veces lo dicen en susurros y otras veces no pueden dejar de hablar de la tragedia que vivieron, mientras sus niños revolotean por ahí, pescando palabras censuradas.

Ese pánico al dolor de los niños que ha derivado en la presunción de una supuesta “inocencia infantil” regula las relaciones de los adultos con ellos. Nuestro instinto natural de protegerlos se ha conjugado con el pánico a que les pueda pasar algo y con esos “secretos a voces” que cargamos desde nuestra infancia y, así, sin querer, los hemos aislado del dolor entre una campana de negación y de falsas distracciones, que les dificulta afrontar sus emociones. El resultado es una infancia encerrada y sin válvulas para comunicarse con la adultez, pero no me refiero solamente a la comunicación entre niños y adultos, sino a la comunicación con nuestra propia infancia. A veces pienso que subvaloramos a los niños para abstenernos de recordar cómo éramos antes, cuando no teníamos que parecer invulnerables.

Justamente por esa mezcla de silencio y de bullicio –no solo proveniente de la guerra, sino también del ruido mediático y comercial– donde transcurren las vidas de los niños, ellos necesitan encontrar un lugar en donde sea posible hablar una lengua distinta a la de la inmediatez: una lengua simbólica. Es ahí donde muchas bibliotecas del país, como la de Marsella, han tenido que reinventarse para hacer lo que no estaba previsto en ningún manual de funciones: ser una mezcla de albergue y de trinchera imaginaria donde los niños y los jóvenes se refugian de los horrores o de sus soledades cotidianas para buscar otras versiones del mundo, del país y de sí mismos a través de la lectura.

Ahora, cuando comenzamos a recuperar nuestra memoria, habría que tomar mucho más en serio la historia de Adriana y de tantos bibliotecarios de este país que han conjurado la muerte hilando historias, como Scherezada. Sus experiencias, que inspiran a otros países en situaciones de conflicto, merecen más espacio y más profundidad en los medios de comunicación, pues nos enseñan que los niños tienen voz y memoria. Que necesitan ser envueltos, descifrados y albergados en palabras y que, a partir de los materiales que hoy les damos, inventarán su propia historia. Por eso, además de dispositivos electrónicos, necesitan esa hospitalidad de los relatos que les contamos en la infancia.

Yolanda Reyes



   SEMANA habló con una bibliotecaria que quiere construir memoria a través de herramientas digitales.

Libros contra cadáveres 

Adriana Grisales, la bibliotecaria de Marsella, Risaralda, recibió recursos de Bill Gates y el Ministerio de Cultura con los que, entre otras cosas, quiere ayudar a construir memoria en su población mediante herramientas digitales. La meta es que 1.200 bibliotecas del país reciban los mismos auxilios.

Semana: ¿A Bill Gates le interesa lo que pasa en Marsella?

Adriana Grisales: No solo en Marsella. La Fundación Bill y Melinda Gates tiene un interés auténtico en que las condiciones de vida de las personas cambien en muchas partes del mundo.

Semana: Les dieron tabletas y portátiles. ¿Cree que eso de veras cambia la vida, por ejemplo, en una vereda?

A. G.: Los niños de las veredas no conocen ni siquiera la cabecera municipal porque sus padres no los pueden llevar ya que el costo de los pasajes implicaría no comprar carne. Nosotros vamos con todas esas herramientas, les mostramos videos y les enseñamos a manejar redes sociales para que interactúen con niños en otras partes. Así, ellos se enteran de que el mundo es más que la vereda.

Semana: Usted lleva años llevando libros a las veredas. ¿Cómo ha sido esa experiencia?

A. G.: Las veredas cercanas al río son las más alejadas y las de más difícil acceso a los libros. Allá hay un lugar llamado Beltrán donde corre el Cauca y por donde por mucho tiempo pasaron los cadáveres que arrojaban al río en el norte del Valle. Los niños crecieron con estos muertos. Incluso me contaron historias de cómo jugaban con ellos. Yo sentí que con la biblioteca debía hacer algo para cambiar la visión del mundo de estos niños.

Semana: ¿Y qué hizo?

A. G.: Les leí historias que aludían al tema de la muerte, pero también otras que les ayudaron a entender que el río no solo les traía cadáveres, sino también vida.

Semana: ¿Cómo reaccionaron los niños?

A. G.: La labor nos permitió recoger sus experiencias a través de los dibujos que fueron haciendo y el año pasado publicamos una cartilla con las vivencias más significativas. Ahora queremos que usen las herramientas digitales para dejar consignados sus recuerdos y experiencias con fotos y videos.

Semana: ¿Qué busca con ese trabajo de memoria?

A. G.: A mí los niños de las veredas me han contado lo que vieron, y ahí hay muchas historias de horror. Las imágenes que uno ve de niño no se borran, y la lectura no puede hacer nada para cambiar eso. Pero también procuro que los niños reciban más información para que sepan que también hay cosas buenas en la vida y que la tierra donde viven tiene lados positivos.

Semana: ¿Ellos entienden eso?

A. G.: Yo no quiero necesariamente que ellos olviden, pero deben entender que hay un país posible y que hay proyectos para mejorar las cosas. Y para eso la lectura es fundamental. Mucho de lo que ha pasado en Colombia se ha debido a la ignorancia.






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